La Pluma y el Sentimiento A melhor torcida do mundo  Un brasileño, director de redacción de la Revista “Superinteressante” de su país, tituló así un artículo, “a melhor torcida do mundo”,después de haber vivido una jornada en la cancha de Boca Juniors.
Este hombre de prensa, de nombre Adriano Silva, llegó una noche a Buenos Aires y aseguró con admiración, que una hinchada como “La 12”, puede hacer ganar con su canto constante, un partido en “La Bombonera”.
Adriano Silva, bajó del avión en Ezeiza, un miércoles a la noche. No vino a cubrir el partido, los motivos de su llegada a la Argentina eran muy otros. Para él, nuestro país es uno de los pocos lugares de América, donde un brasileño de clase media puede pagarse un viaje internacional, y quizá el único, para disfrutar una luna de miel.
Este último, fue en realidad, el motivo principal de Adriano Silva, flamante esposo, que llegaba con su joven mujer, a disfrutar de las mieles primeras de un matrimonio recién constituido, allá en el Brasil natal.
Apenas pisó tierra argentina, afloró uno de sus viejos sueños: disfrutar de un encuentro de fútbol, jugado por los zeneixes en “La Bombonera”.
Mientras se trasladaba al hotel con su joven señora, preguntó al taxista: ¿cuando juega “El Boca Juniors”?.. Recibió como respuesta: “esta noche, por La Libertadores”. Adriano Silva maldijo entre dientes su suerte, y mientras miraba de reojo a su esposa, se preguntaba interiormente: “¿ella me dejaría, en la primera noche de nuestro viaje romántico escapar para un estadio de fútbol?”. La joven brasileña, como leyendo el pensamiento de su marido, le regaló una sonrisa, mientras le decía: “puedes ir a la cancha, cuando me casé con vos, yo ya sabía de tu vicio”.
Por la módica suma de treinta y cinco dólares, Adriano Silva, el joven director de redacción de una revista brasileña, cambió su primera noche de luna de miel, por un partido de “La Azul y Oro” en “La Bombonera”. Realmente, Boca, es distinto en todo, despierta pasiones que no siempre se pueden explicar.
Minutos antes de iniciarse el juego, el recién casado llegó a “La Bombonera” y comenzó a sorprenderse de muchas cosas, como ver tanta cantidad de mujeres y niños, saltando apasionadamente en las tribunas; conocer un estadio vertical de unos setenta metros de alto, con tres anillos en “U”, formando una herradura, cuya capacidad ronda las sesenta mil personas, y todas sentadas. En lo que sería el cuarto lado, divisó las cabinas de prensa y los palcos (entre ellos, el de Diego Maradona). A su entender, le tocó el peor lugar del estadio, asiento “E-104” en el tope del anillo más alto. Sin embargo, reconoció que la visión era tan buena como el mejor lugar del Morumbí y superior al de Beira Río.
Otro de los hechos que sorprendió a Adriano Silva, fue que ninguno de los “torcedores” quedaba sentado, y se cantaba casi todo el partido. La hinchada apoyaba incondicionalmente al equipo, al contrario del público brasileño, que cuando el equipo va perdiendo, alientan al contrario y desalientan a sus propios “Craques”. “La 12” exige a sus jugadores, mucha entrega, lucha constante y por supuesto, goles. El show, lo ponen ellos, en las tribunas, con sus gritos, sus banderas y sus canciones de ocho versos.
Este brasileño, que cambió su primera noche de la luna de miel, por un partido de “El Boca” en “La Bombonera”, volvió a su país, convencido que una hinchada como “La 12”, puede ganar un partido con sus cánticos.
Boca hay uno solo, y no existe hinchada parecida a “La 12”. Para conocer este espectáculo, único en el universo, no queda otra que viajar a las casas hechas de chapas, pintadas con retazos de colores, donde los barcos surcan el riachuelo, besan el puente y son inmortalizados por los pinceles de Quinquela.
Barrio de la Boca, único lugar del planeta, donde hay una “Bombonera” que no tiembla, pero que continuamente, late, late y late.
RUBEN LOETTI
Sábado, 06 de noviembre de 2010
|