El Basquetbol está de luto Parece que fue ayer, cuando por la puerta principal del Club Barraca, vi ingresar un soldado Conscripto perteneciente al desaparecido Regimiento Zapadores.
2010-10-05
Por entonces corría el año 62 y nadie imaginaba que dentro de ese uniforme militar, se encontraba un basquetbolista de excepción, que quedaría para siempre insertado en la historia del deporte de Paso de los Libres.
Se llamó en vida Carlos Alberto Gallego, un rosarino de nacimiento e hincha de Rosario Central, que acudió al llamado de la Patria, para cumplir con el servicio militar obligatorio. El ejército lo destinó a nuestra ciudad, de la cual ya nunca más se iría, porque entre pique y encestadas, se enamoró de “Bocha” Pereyra, también basquetbolista, e hija de una tradicional familia de panaderos.
Carlitos fue un estilizado jugador, que se movió al ritmo de una pelota de básquet por todas las canchas de la provincia, siempre representado a Libres, su ciudad por adopción. También fue un verdadero personaje en las pistas de baile del lugar, donde mostraba sus atributos como un experimentado showman. La luna, una de sus amigas, lo alumbró y fue testigo de muchas de sus andanzas callejeras.
Hoy ya no comparte nuestro espacio ni nuestro tiempo, pero permanecerá por siempre en el recuerdo de todos los que lo trataron y compartieron con él, sentidas vivencias y picaras anécdotas. Se fue el rosarino, y como buen “Canalla”, llevó sobre su pecho la camiseta de Rosario Central.
Se fue el basquetbolista que deleitó a todos con sus jugadas mágicas; también se fue el padre de familia, que a través de Rocío, Carlitos, “Choni” y Pamela, sus hijos, aseguró su continuación en la tierra correntina que lo adoptó.
Se fue Carlos Alberto Gallegos; simplemente, su fue un gran tipo.