La Pluma y el Sentimiento
La fiesta del arroz de 1957

(Uno de los festejos olvidados) ... Paso de los libres fue en tiempos idos, (allá lejos y hace tiempo), una localidad que disfrutaba de grandes veladas (al decir de nuestros abuelos) o distintas conmemoraciones, que con el tiempo se fueron perdiendo en el olvido.
En algún momento de las décadas del ´80 ó ´90 pareció que el pueblo tomaba la senda de la recuperación de alguna de las celebraciones, como la Feria del Libro o los remates ganaderos; pero la falta de iniciativa o los tiempos difíciles, desalentaron a los gobernantes de turnos o a las personas encargadas de estas manifestaciones, y todo quedaba en agua de borrasca. Con la única fiesta que la crisis y los carentes de decisiones nunca pudieron, fue con el carnaval libreño. Bien o mal, siempre salía.
Habitantes memoriosos de la ciudad, recuerdan con nostalgia a la primera (y creo), única Fiesta del arroz, que tuvo lugar hace más de medio siglo, allá por 1.957. Por aquel entonces, estaba en su pico más alto la explotación agrícola e industrial de este cereal, y en virtud que el Departamento Paso de los Libres fue el primero que inició las pruebas y posteriores plantaciones del arroz en las primeras décadas del siglo pasado, se eligió a esta ciudad fronteriza como sede de este evento.
Claro, Libres contaba con firmas locales, que de alguna manera hacían posible cualquier emprendimiento por más importantes que este fuese. Por nombrar algunas, estaba Barraca Montani S.R.L. teléfono número 172 y 102; la Agencia Ford de Floriano Trevisan, teléfono 145, en Colón 1.102, donde aparte de automóviles, tractores y camiones, vendía maquinas de escribir Olivetti, heladeras y lavarropas marca Siam; radios y combinados Víctor; Molinos de Viento Hércules, y máquinas de coser Gardini. También había una fuente de trabajo como El aserradero “Padoan”, teléfono 35, que ocupaba mano de obra de toda la zona; estaba los Grandes Almacenes de Domingo Yaya, teléfono 68; Carlos P. Issler, al servicio de ganaderos y agricultores de la zona; almacén al por Mayor de Carlos Bernardino Sanabria, teléfono 41; la panadería de Nemesio Lozano, teléfono 192; Ferretería y Bazar “La Llave”; Grandes Tiendas “La Entrerriana”, ofreciendo tela para sábanas, colchas, franela y cotín para catre.
Aquella Feria del Arroz del 10 y 11 de agosto de 1.957, según dicen movió a toda la Provincia de Corrientes y a los países que, cuarenta años después formarían el tan mentado Mercosur actual. Pero Libres tenía luz propia con comercios importantes que, generalmente se instalaban en Colón, la calle que siempre estuvo y sigue estando despierta. ¿Se acuerdan de Maison Helen? Fue lo mejor en confecciones finas, tejidos de punto, lencería y sport; de Bodegas y Viñedos “El Labriego”, que fraccionaba en Paso de los Libres los vinos Gualilán Clarete; de Ferretería “La Luz” en Colón al 978, teléfono 158; FAFEGAR, ramos generales, teléfono 58; la panadería “La Argentina” de Lascurain y Caballín, que estaba por calles Belgrano y Salta, cerca de la estación de trenes, teléfono número 72; la Veterinaria “Libreña”, por Colón 731; la ferretería “Casa Chica” de Aromí y Biassini, representantes de cocinas Volcán y pintura “Pajarito”. Realmente, eran firmas fuertes y de gran prestigio para esta parte y más allá del puente internacional. Otro comerciante, cuyo apellido quedó insertado en la historia del lugar, es Faraldo e Hijos, ubicado en Belgrano 1419, teléfono 92, que aparte de la estación de servicio Y.P.F. era representante de neumáticos y cámaras Dunlop y Firestone. Aparte vendía heladeras eléctricas y a Kerosene.
Sería imposible recordar a todos los comerciantes que hicieron grande a Paso de los Libres. Fueron negociantes que disfrutaron de los buenos momentos de la frontera y que cuando el Cruzeiro perdía valor, la pelearon con vidrieras vacías y empleados cruzados de brazos, esperando un cambio político. Que lo diga Manuel Montenegro con “La Perla” frente al Banco Nación; “Geminis”, especialidades electrónica; Casa “Barrias”, Veterinaria “Internacional”, Calzados “Lirolay” del querido amigo Liberal. Casa Riva, confecciones finas para hombres; Joyería Barboza, con sus alhajas y sus relojes de alta calidad y precisión; Farmacia Gómez, ofreciendo terramicina, penicilina y perfumes; “La Bota Dorada” de Ramón “Quiquí” Merlo.
Fue un Paso de los Libres distinto y pintoresco, donde el comercio se concentraba en la calle Colón. Hoy, en su mayoría han desaparecido de la postal del pueblo, pero permanecerán por siempre en la memoria popular de sus veteranos habitantes.
RUBÉN LOETTI rubenloetti@yahoo.com.ar
Martes, 01 de Junio de 2010 |