03772 425777 contacto@confluenciafm.com.ar
 
 
Splash 92.7
  Marcelo Urruchua
  Próximo programa:
Bienvenidos al Treen - 22:00
 
 
Estas de acuerdo con que los padres paguen multas por disturbios de sus hijos?
1- De acuerdo
2- No me parece
3- No me preocupa
 
Cómo mantener viva una relación a distancia
Cómo hablar de sexo con tu mujer
Candice: la nueva cara de Victorias Secrets
Diesta del restó...
Para que tu pareja dure más...
¿Tu pareja tiene un amante?
La pastilla azul para ellas?
Test del enojo
Chi Kung para ser mejor amante
Cómo enfrentar la rebeldía adolescente
dieta milagrosa de los cinco días
Vitaminas para "ayudar" a ellos en el amor
Mas placer para las mujeres
Como se atraen las almas gemelas?
Mas placer para las mujeres
Masajes para revivir la pasión
La Pluma y el Sentimiento

Quien tuviera 18 años, por Rubén Loetti

QUIEN TUVIERA 18 AÑOS, Para volver a disfrutar de las cosas linda de la juventud. Que lindo sería desandar el camino de la vida y viajar un momento por los recuerdos, hasta los inolvidables dieciocho años.


Pasear por calle Colón, alumbrada con focos de doscientos voltios, juntarse alrededor de una mesa, en el bar de Santía, con viejos camaradas y compartir un tazón de café con leche con “boyitos”. Disfrutar las noches de verano, sacando las sillas a la vereda, para escuchar por radio los primeros festivales de Cosquín, llevarle serenatas a los profesores y compañeras de curso, con un bombo legüero y aquella vieja guitarra marca “Tango”, con clavijero de palo, y gozar aquellos pic-nics en la chacra Madariaga en el día del estudiante, para hacer realidad aquellas antiguas vivencias.

Muchas de éstas cosas se han perdido, y con toda seguridad, ya no retornarán, pero seguirán por siempre guardadas en un rincón del corazón; como la vieja Escuela Normal de calle Sitja Nin, con sus aulas, sus pizarrones, sus escaleras, sus patios, y aquella calavera, a cuyo lado cumplimos plantones para pagar tantas travesuras.
Los profesores, personas rectas pero grandes amigos, como lo fueron José Narciso Sánchez Guerrero, Cirilo Ruiz, Agustín Gómez, Eusebio Sastre, Marciano Cabral, el “Colorado” Bolzán, Ethel Sanders de Olazarri, Ronald Thomson y el secretario, José Celinsky, defensor de pobres y ausentes, que siempre intercedía antes sus superiores, para evitar amonestaciones.

Los desfiles en las fiestas patrias, con el “Tío” Pedro Martinelli (me parece ver su figura espigada y atlética, marcando el paso militar), guiando a los alumnos de la Escuela Fabrica, de mameluco azules, en su mayoría hijos y nietos de inmigrantes polacos, rusos, alemanes, yugoslavos. La salida de misa de las niñas del colegio de monjas, coqueteando con sus boinas color cielo. Y como no recordar al Cine Teatro Opera, lugar sagrado de encuentros, para la matinée de los domingos, donde con tanta inocencia, vibrábamos con las aventuras de Tarzán y la mona Chita, y enviábamos mensajes a las chicas, escritos con lápiz, en la contraseña de la entrada.

Cosas de la vida, nos fue llevando a los jóvenes de entonces por distintos caminos, deparándonos diferentes suerte; algunos la facultad, otros el servicio militar obligatorios, y muchos fueron en busca de trabajo y se perdieron en el tiempo, como “Chicle” Ghiglione, un flaco pintón que le gustaba hacer facha en la calle Colón.
Quien pudiera volver, aunque más no sea por un instante, a tener dieciocho años, caminar por las calles de tierra de un Paso de los Libres, con sus kermeses, sus ferias de platos, sus retretas en la Plaza Independencia, y bailar en aquellos carnavales del Club Barraca al ritmo del brasileño Basiño.

Cumplir con una cita en la Plaza San Martín, hacernos la rabona a la escuela, y zapatear un chamamé en la pista de del Club Atenas.

Comer un picado de mortadela, con un vino Tunquelén en una mesa del bar “El Ceibo”, revivir las caminatas a Yapeyú los 17 de agosto, y visitar aquel viejo bulín de la calle Montevideo, donde escuchábamos los partidos y cocinábamos guisos de fideo Spaguetti. También, pedirle perdón al loco Miguel Saturnino Pérez, por nuestra irresponsabilidad en darle a tomar un vino con uñas raspadas, y que luego con el cordón de sus zapatos se quiso suicidar.

¡Que lindo sería volver a tener dieciocho años!.. Detenernos junto al buzón de las calles Colón y Sitja Nin, para conversar con los galanes que esperaban a las chicas domésticas que salían a escondida de la casa de los ricos, para atender a sus novios; ver pasar a “Colo”, “Chacho” Sarico y el “Loco” Cantero (¡ay mamá!), haciendo travesuras; piropear a las niñas de polleras azules y blusas blancas a la salida de educación física, y contemplar con respeto a don Reynaldo Costa, el poeta del pueblo, escribiendo versos en su libretita a resorte marca “Rodeo”.

Quien pudiera volver, aunque más no sea por un instante, a tener diesiocho años, para darle un vistazo a los momentos lindos de nuestra lejana juventud.

Yo, particularmente, si Dios me permitiera volver a mis dieciocho años, ocuparía una parte de ese instante con el viejo Loetti, mi papá, para pedirle que tararee un tango, ayudarle a cocinar locro, escucharle contar un cuento, y sobretodo, para hablar de fútbol.

Hoy, a treinta y pico de años de su partida, quiero que el viejo sepa dos cosas: Liliana, la nieta que no alcanzó a conocer, me convirtió en abuelo, y que a pesar del tiempo, lo seguimos extrañando como el primer día que se fue para siempre y nos dejó llorando.

RUBEN LOETTI
rubenloetti@yahoo.com.ar


Martes, 18 de Mayo de 2010


 


Volver


 
1- Que será de ti
Thalia
2- Guapa
Diego Torres
3- Soy feliz
Ricardo Montaner
4- Se apago la llama
Chino Y Nacho
5- Cuando Me Enamoro
Enrique Iglesias
6- Me enamore de ti
Chayanne
7- Lo que mata
La franela
8- Te siento
Wisin y Yandel
9- Mientes
Camila
10- Creer
Marcela Morelo
11- Si tu te vás
Thian
12- Lagrimas Del Mar
Luis Fonsi
13- El doctorado
Tony Dize
14- Gitana
Shakira
15- Bad romance
Lady Gaga
 
LUGARES TÍPICOS DE LIBRES
CULTURA
CARNAVAL
 
Se terminó el guiso
El guiso, el sabor de la vida
El guiso del encuentro
Tomas Demorfilio Soto
Cuando un amigo se va...
Juancito Miño, amigo del corazón
Don Simón Ocampo, fabricante de acordes
“YIYÍ” Mongiat, Cuando un amigo se va
La Biblia, el código de los códigos
CARLITOS GARDEL, Donde estaba Dios cuando te fuiste
 
 
 
 
 


© confluenciafm.com.ar 2008. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. Diseño y Desarrollo: chamigonet.com.ar